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En la superficie, la gota que ha colmado el vaso ha sido
la famosa reducción del 5 % en el sueldo de los
funcionarios, que ha afectado a los agentes de la
Benemérita cuando paralelamente, en el Consejo General
de la Guardia Civil donde se discute desde hace meses la
nueva jornada laboral de los agentes, la Dirección
General del cuerpo se niega a homologar sus condiciones
laborales con las de la Policía Nacional. Son un cuerpo
singular, de no funcionarios, alegan.
“Esta caracterización de cuerpo singular viene de
lejos”, recuerda Agudo. ·"En 1999 el Gobierno negoció
con los funcionarios una paga compensatoria por el IPC
del año 98, pero los agentes de la Guardia Civil no la
cobraron porque, según alegó la administración, no
teníamos representación en la mesa de negociación. Y si
no la teníamos es porque, al ser un cuerpo militar, no
podemos tener sindicatos. Es ahí donde nos declararon
cuerpo singular, de no funcionarios, pero ahora para la
bajada del sueldo si que lo somos”.
Si bien en otras ocasiones desde la AUGC han admitido
haber promovido huelgas como la que se está produciendo
en la actualidad, Agudo destaca que en esta ocasión “el
descenso de multas es algo espontáneo producido por el
malestar de los agentes”. La huelga está prohibida en el
cuerpo, pero “los agentes están haciendo valer su
derecho a alertar y explicar a los infractores sobre la
peligrosidad de sus acciones, en lugar de multarles
cuando detecta que sus infracciones no son graves y son
debidas al desconocimiento o al despiste.”
Descensos de hasta el 90%
Si media del descenso de multas en España es del 70%,
hay destacamentos como los de Madrid, Sevilla,
Pontevedra o Málaga donde los agentes han impuesto un
90% menos de multas. En Castellón o La Coruña, el
descenso ha sido del 80%, en Zaragoza del 70%, en Orense
del 50% y en Albacete del 10%. Son sólo algunos
ejemplos.
Sanción vs educación
Esta huelga de los “bolis caídos”, sin embargo, no sólo
pone de manifiesto la situación discriminatoria en la
que se encuentran los agentes de la Guardia Civil, sino
que sirve para cuestionar una vez más la política de
sanciones de la DGT.
Según José Antonio Agudo, secretario de organización de
la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC),
“este descenso de las sanciones no va a afectar a la
seguridad vial porque los agentes siguen denunciando las
infracciones que hay que sancionar”. Esta afirmación
indica que habitualmente se sanciona en exceso, o en
situaciones en las se podría no sancionar. En este
sentido, Agudo afirma que “la administración incide en
la denuncia, pero jamás me han educado en el valor
pedagógico que se supone que deben tener las sanciones y
la percepción de los agentes es que se les valora más
por el número de multas que tramitan que por su grado de
profesionalidad”.
Desde la AUGC consideran más eficiente, en los casos de
poca gravedad, explicar las consecuencias de según qué
conductas o despistes que sancionar.
Lo que sí afecta a la seguridad vial, afirma Agudo, “es
que no haya suficiente número de agentes en las
carreteras secundarias, que se incumplan los compromisos
de eliminación de tramos de concentración de accidentes
o que se coloquen radares en lugares que no son
peligrosos. Esto quiebra la confianza de los ciudadanos
con la administración de tráfico, y elimina esta labor
educativa que deberíantener las sanciones”.
Ahorro en boquillas
A corte de ejemplo de cómo se quiebra la confianza entre
administración y ciudadano, dentro de las medidas de
recorte de gastos que está aplicando la Benemérita está
la de sólo practicar las pruebas de alcoholemia a
aquellos conductores que presentan síntomas de conducir
ebrios en los controles preventivos para ahorrar
boquillas (que cuestan 15 céntimos cada una). A los
agentes se les pide que contabilicen como alcoholemias a
todos los vehículos a los que se les ha dado el “alto”,
en una clara muestra de que lo que cuenta para la
administración son las estadísticas.
Fuentes de la noticia
www.solomoto.es |