La meca del "BMWero"

La meca del "BMWero"

Texto: José María Marfil / portal motos.net

Posiblemente no haya en Europa mejor escenario que Garmisch para este encuentro. Es un enclave perfecto. Justo en el corazón de Europa y a tiro de piedra “motera” –unos 700 kilómetros- de las principales ciudades centroeuropeas. Garmisch – Partenkirchen, está enclavado al pie de la serranía Alpina de Zugspitze; ideal para rutas de enduro y carretera. Es la zona de deporte invernal más importante de Alemania. Aquí se disputaron los campeonatos del mundo de esquí alpino en 1978 y en 1936 los JJOO de invierno, cuyo estadio, construido para la ocasión en Partenkirchen, es famoso por sus impresionantes esculturas atléticas típicas del arte del Tercer Reich.

Las previsiones de asistencia parecen haber sido ampliamente superadas. Se habló de cifras cercanas a los 40.000 moteros.

Ni siquiera las inquietantes previsiones meteorológicas, anunciando lluvia a todas horas y durante todo el fin de semana, arrugaron a la gente. Y llovió, pero a destiempo sin apenas llegar a estropear la programación. Alguien, allá arriba, se apiadó de nosotros. Deme Gómez afirma en su última crónica sobre los H&D Days que si Dios existe seguro que va en Harley. Creo que se equivoca…
Llegada a Garmisch

A Garmisch llegue el viernes vía Munich bien entrada la tarde. Lo hice en una flamante K1300R que BMW reservó para la ocasión. De camino a los Motorrad Days la visión de los pequeños pueblos, plantados en medio de un intenso manto verde, era de auténtica postal. Un preludio de lo que me esperaba. Por la carretera el reguero de motos en dirección a Garmisch era todo un espectáculo. Todos hacia la meca del “bmwero”. La organización había complementado la oferta hotelera con una distinguida y pulcra zona de acampada de 15.000 metros cuadrados.

No llegamos a tiempo para presenciar el desfile de motos clásicas programado para las 17,30h ni a las exhibiciones de FMX y del freestyler Chris Pfeiffer celebradas por la mañana. No nos preocupó. Volverían a repetirse el sábado y el domingo.

Ese mismo viernes BMW Motorrad presentó como exclusiva mundial dos novedades: La F700GS con 35kw y doble freno de disco delantero -la respuesta de BMW a la serie NC de Honda- y la nueva GS800, más potente y con una estética actualizada. De ambas tendréis cumplida información en esta página antes de acabar el mes tras su presentación oficial en España.
Quien quiso pudo comprar boletos para el sorteo de una Husqvarna Nuda 900 y de una R1200GS Rallye que BMW dispuso para la ocasión.
El viernes por la tarde y el sábado durante todo el día estuvo funcionando el servicio de guardería. Si vienes con los niños podrás dejarlos en buenas manos mientras realizas cualquiera de las actividades programadas. Estos alemanes están en todo.
En la carpa de BMW Motorsport Melandri y Haslam estuvieron repartiendo autógrafos, haciéndose fotos y cruzando palabras con los aficionados. Fue otro de los acontecimientos destacables de estos tres días.
 

Por la noche, BMW Motorrad nos tenía preparada una fiesta de bienvenida en el Party Tent, una carpa con cabida para 3.500 personas. Amenizaban la sesión los grupos musicales Gerry & Garry y Radio Gong DJ versionando hits del pop-rock de los 70 y 80. Allí nos dieron de cenar pudiendo degustar la gastronomía autóctona y probar “a fondo” su cerveza. No sé si el Decreto Ducal de 1516 por el que se promulgó la prohibición de hacer cerveza con cualquier otro ingrediente que no fuera cebada, lúpulo y agua sigue vigente. Lo que os puedo asegurar es que beber aquella cerveza en las jarras reglamentarias era una verdadera gozada. Como también lo fue poder degustar nuestros mejores jamones y quesos regados con un buen rioja, servido con mucho arte por dos simpatiquísimas españolas ataviadas con trajes andaluces. Un detalle de la gente de BMW Motorrad España. Un stand que se convirtió en una pequeña embajada a la que acudimos en busca de asilo gastronómico y conversación con los compatriotas llegados hasta Garmisch; que no fueron pocos.

    En el stand todo aquel que quiso pudo formalizar su inscripción para los BMW Riders que tendrán lugar en Formigal del 7 al 9 de septiembre.
La oferta de ocio nocturno era muy variada. En el Hospitality de BMW lo “petaba” -como dicen ahora los chavales- DJ RRundi. En el área de US Lodge estaban el DJ Robert y la música en directo de “Zündstoff”. Nombre que me recordó a la mítica Zündapp, una marca alemana especialista en motores de 2T. El terror de las motos de enduro y velocidad de pequeña cilindrada durante los 70 y los 80. Simultáneamente, en el Even Arena, proyectaban el documental “Project superbike”. Y al aire libre, en el recinto Camp Fire, el cantante String Ray con una guitarra acústica interpretaba, de forma exquisita, Rhythm & Blues sesentero. Nos quedamos allí, escuchando buena música, conversando y buscándole los últimos matices a la cerveza. Nos batimos en retirada relativamente temprano. Con puntualidad germana, como no podía ser de otra forma, el último autobús del servicio de “transfer” nos acercó hasta el hotel. Al día siguiente nos esperaba una intensa jornada.

Segundo día
El sábado, en el Event Arena, Lukas Weis y Frantisek Maca volvieron con sus exhibiciones de Freestyle MX. Chris Pfeiffer también hizo las delicias del público. Sobre todo cuando dejó su montura habitual para evolucionar con una K1600 de seis cilindros y 350 kg. La movía como si fuera en un Vespino. Giros, derrapadas, levantadas de rueda. Impresionante.

Quien quiso tuvo la oportunidad de probar la gama BMW en rutas guiadas por las carreteras alpinas. También estaban disponibles las Husqvarna en la zona del Enduro Park; Un espacio dispuesto para la ocasión con monitores para los menos duchos. Los conductores sin carné pudieron tener su “experiencia” BMW Motorrad en una zona especialmente habilitada. Todo un detalle.

En la carpa principal estaba expuesta toda la gama BMW en la que pudimos ver las novedosas S1000RR, Sertão, y los Scooters C600 Sport y C650GT. Dedicaron otra carpa entera a las novedades en equipamiento.

A primera hora de la tarde arrancó el siempre esperado desfile de motocicletas para recorrer las calles principales. Esta vez, a las clásicas, se unieron todo tipo de motos sin importar modelo, marca o antigüedad. En el Event Arena, a las 17 horas, estaba programada la prueba final de los pre clasificatorios para el GS Trophy con ceremonia de entrega de premios incluida.

Tuvimos un momento para pasear por las calles de Garmisch. Un pueblo de auténtico cuento de hadas. Llamaban poderosamente la atención los frescos de motivos religiosos, populares o festivos pintados en las fachadas y ventanales. A esas pinturas les llaman Lüftlmaleri y no pueden esconder cierta influencia italiana. Y es que Baviera está mucho más cerca, pongamos por caso, de Venecia que de Berlín.


 Curiosidades

Pasear por el recinto era todo un espectáculo. Había de todo. Desde preparadores mostrando increíbles transformaciones técnicas y estéticas de GS’s y R’s antiguas y modernas, pasando por restauradores de motos, recambios y accesorios de todo tipo. Por supuesto, había servicio mecánico y de neumáticos. Hasta podías renovar tu look en un stand habilitado como peluquería. Y tenía su público.

Nos detuvimos un buen rato en la carpa oficial de BMW Classic. Allí estaban expuestos algunos de los modelos más singulares o trascendentes para la marca.

   Motos como la R80 G/S oficial con la que Gaston Rahier y Edy Hau arrasaron en aquellos Paris Dakar de los ochenta. O un espectacular prototipo con motor bóxer de principios de los 90 refrigerado por agua, chasis tipo “cobas” de aluminio y fibra de carbono por doquier. Una moto que fue pensada para el mundial de SBK. También estaba la mítica R90S de los años setenta. Considerada por los periodistas de la época como la primera Super Bike de la historia por sus prestaciones, equilibrio dinámico y fiabilidad. Además fue la primera moto en ganar un título oficial de motos de producción: el campeonato americano del AMA. Fue en 1976 de la mano del piloto Reg Pridmore corriendo contra Ducati, Kawasaki, Yamaha, Triumph y MotoGuzzi. Actualmente la R90S es una de las motos más buscadas en el mercado de las clásicas de segunda mano.

Los alemanes también saben divertirse

Después de disfrutar de todas esas joyas de la mecánica nos dirigimos al Party Tent. Allí cenamos al ritmo de los “Blechblos’n” con sus versiones de Pop Rock universal que acabaron enlazando con canciones populares típicas alemanas.

Os puedo asegurar que fue todo un espectáculo ver como se divertían los alemanes, y lo poco que tardaron ingleses e italianos en coger la honda. Subidos de pie en los bancos, bailando, bebiendo y coreando canciones. Unos bancos y mesas alineados con ordenada precisión germana para crear unos estrechos pasillos por los que correteaban las camareras, ataviadas con trajes regionales, repartiendo jarras de cerveza de litro a manos llenas y viandas a cuál más espléndida por su tamaño. Un espectáculo sin par. Deciros que tampoco se andaban por las ramas con las brasas. Nada de cochinillos de 4 kilos dando vueltas. Allí colocaban cerdos enteros y bien creciditos. La fiesta continuó hasta las 3 de la madrugada.

El domingo se repitieron rutas y actuaciones de FMX y Freestyle. La guardería volvió a abrir desde las 11 hasta las15 horas. Los que quisieron pudieron disfrutar del tradicional almuerzo alemán Weibwurst con música en vivo. A las 12 del mediodía estaba programado un servicio religioso en la carpa BMW Motorrad Biergarten.

La organización fue modélica en todo, incluyendo la gestión de los atascos, que fueron pequeños teniendo en cuenta la marea de motos que se movía por todas partes. A destacar el estudiado programa. La repetición de las actividades cambiando las horas en función del día permitía, a poco que te organizaras la agenda, disfrutar de la práctica totalidad de eventos. Y si el programa motero te sabía a poco, había previstas más actividades complementarias como volar en parapente, subidas en el funicular al AlpSpix o probar la serie X Drive 4X4 de la gama BMW en una zona especialmente habilitada.

Sin duda ha merecido la pena. Un fin de semana intenso pero divertido, agradable y sobre todo muy motero. No deberías perdértelo. Ah, y no es necesario llegar sobre una BMW.