YOLANDA Y ALBERTO

El Jueves 7 Yolanda y Alberto, dos buenos amigos y moteros, nos ofrecieron una merienda genial para celebrar que se casan, nada podemos decir que no esté dicho ya, que le deseamos lo mejor que son muy majos que los apreciamos mucho y bla. bla. bla. ¡ah! y que el queso y el jamón una pasada. En esta página os mostramos lo que fue este momento que unió a moteros, paisanos y amigos del trabajo, todo muy buena gente.

 

 

OPINIONES

DE LA PEÑA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 

 

 

 

   
   
   

                  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡¡¡SE NOS CASAN!!!

            Amigos Moteros; me ha sucedido una cosa sin igual. He hecho un descubrimiento que me ha dejado patidifuso. A decir verdad, rondaban las dos de la madrugada cuando se produjo el hecho, sin embargo, no me encontraba bajo los efluvios del alcohol, porque ya llevaba bastante rato a CocaCola sola. Y eso es lo verdaderamente increíble, que mis neuronas, perdón, mi única neurona haya funcionado sin el alcohol.

            El caso, es que he descubierto que, por extraño que parezca, hay vida más allá de las motos. Si amigos míos, no me miréis así que yo también me asusté. Hay vida más allá de las motos, es decir, que además de acelerar, tumbar, embragar, cambiar de marcha, sentir el viento, y todo eso, se pueden hacer otras cosas en la vida.

            Y eso, otras cosas es lo que han decidido hacer nuestros amigos Alberto y Yolanda, o Yolanda y Alberto que es lo mismo. ¡¡Qué se casan!! Y van y lo sueltan así, sin anestesia ni nada ¡Y en La Santa!.

            Bueno, pues eso que se casan. La verdad es que nos ha hecho a todos mucha ilusión porque son un apareja entrañable, que se hicieron un hueco rápidamente en nuestro corazón y en nuestras vidas, porque son de ese tipo de gente que ya es muy difícil encontrar, y se merecen en lo mejor de lo mejor. Aunque la verdad, no se si están permitidos los casamientos a tres bandas, porque claro, tendrán que subir al altar la Z750, ¿o no? El caso es que les deseamos a los tres todo tipo de parabienes y alegrías, y que sepan que estamos ahí para acompañarles y ayudarles en lo que sea menester.

            ¡¡¡VIVA LOS NOVIOS!!!

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Un día aparece por el Western, un tipo campechano donde los haya que se acerca a nuestro grupo con tal naturalidad, que pareciera que hubiésemos hecho Kms. y Kms. juntos, y cuando a los pocos día salimos en moto se confirma rápidamente, este es uno de los buenos, con este quiero yo montar en moto, luego nos presenta a la dulce Yolanda y cuando todo el mundo coincide: que majos son esta gente ya te has hecho amigo de ellos.

No podía ser de otra manera, dice Alberto, Yolanda os tiene que decir algo y le brillan los ojos, y aunque estamos de copas, no es por el alcohol, es que ellos son así, sinceros del todo, y sin saber la sorpresa ya sabemos que es bueno. Cuando todos rodeamos a Yolanda acercándonos a ella por el volumen de la música nos dice !NOS CASAMOS¡ y piensas hoy es un gran día, y te vas contento para casa, sabiendo que no  es por los cubatas, y no les deseamos lo mejor porque ya lo tienen.

Suerte chicos y muchos Kms. con nosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      Era noche cerrada cuando un brillo en los ojos de Alberto amenazó con traicionarle, pero una mirada cómplice con Yolanda, ocultó su emoción por unos instantes más.

         Era noche cerrada y muchos ya en recogernos pensábamos, creyendo que la fiesta terminaba, ignorantes todavía de que apenas empezaba.

         Mis ojos cansados buscaban la salida del bar, suspirando por encontrarse con mi almohada, cuando no sabría decir, quién de los dos lo dijo antes, nos anunciaron a sus amigos moteros una gran noticia.

         ¡Nos casamos!, nos dijeron, casi con la timidez de una disculpa, ¡nos casamos! repitieron y sorpresa y alegría fueron uno en nuestros rostros, mas al instante acudimos raudos a abrazarlos.

         La noche fue larga, pero esas noticias inesperadas te hacen llevar a casa una sonrisa de satisfacción que sólo producen las buenas nuevas.

         Alberto y Yolanda se casan, en su rostro se adivina ilusión, alegría y nervios, saboreando la sensación del olor a celebración y a proyectos nuevos.

          Dos moteros generosos y amables, camino de la ruta más importante que jamás hayan emprendido. En las curvas de la vida, van a ser sin duda, un gran equipo.

¡¡¡Muchas felicidades!!!