Además, los radares distinguirán el tipo de vehículo que ha cometido la infracción para así aplicar la sanción en función del límite de velocidad establecido para ese tipo, y actuarán con criterios homogéneos en todo el territorio con competencia de la DGT. Y para impulsar aún más el carácter preventivo de esa medida, Tráfico publicará periódicamente en su página web los 1.200 tramos de vías en los que se intensificará la vigilancia de la velocidad. 

Por supuesto, se aplicarán los márgenes de error legalmente establecido. El radar se activa cuando se sobrepasan en 8 kilómetros por hora el límite de velocidad establecido, desde 30 a 90 kilómetros por hora, en tanto que se disparará cuando detecte una velocidad de 109 kilómetros por hora en un límite de 100, y cuando se percate de que se circula a 120 cuando el límite es 110. La denuncia no es, en ningún caso, el objetivo final.

Mientras, en los tramos limitados a un máximo de 120 km/h, saltará a 131, y también lo hará a 131 cuando se eleve el límite máximo de velocidad a 130 en determinados tramos de autovías y autopistas. "La denuncia no es, en ningún caso, el objetivo final", ha enfatizado la directora de Tráfico, que ha explicado que su departamento no adquirirá más radares y mantendrá los 850 actuales entre ellos los Pegasus, incorporados a helicópteros.