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Moteros sin Prisa

RUTAS PORTUGUESAS

A las 11 quedábamos en la gasolinera del barrio de Buenos Aires y van apareciendo las motos, René y Lourdes con su flamante Ducati Multistrada de color rojo italiano, Luis Alberto y Jimena con su espectacular Honda Varadero de color azul francés, David y Consuelo con su BMW RT gris plata, y las modestas CBF, V Strong y una nueva Silver Win manejada por Leo, hermano de Luis Alberto, y que en otra ocasión nos acompañará. Luis lleva la tarea de desentumecer la cbf de José koki, y encantado por pilotar una magnífica moto.

Después de los saludos y presentaciones, sobre las 11:20 salimos con dirección a Lumbrales, y ya en la primera rotonda el pájaro guía se pasa al lado oscuro del pájaro loco e inconscientemente se va hacia Aldeatejada llevándose consigo a la Varadero. El resto, con sentido común, toman la dirección correcta y en el camino se reorganiza la comitiva para llegar a Lumbrales y tomarnos un café en La Florida. Aquí esperamos a Nieves y Fernando que habían salido un poco más tarde.

El día está soleado, el cielo sembrado de nubes, se siente el frío de noviembre, el campo con su otoñada y los árboles tirando sus hojas. Las arribes del Duero tan impresionantes como siempre, la temperatura es más agradable, las viñas teñidas de ocre, los olivos mostrando sus aceitunas y los naranjos sus naranjas, las laderas portuguesas labradas en mesetas como por un tiralíneas. Magnífico paisaje y una enrevesada carretera que provoca algún mareo, nada que no se pueda arreglar con un chicle.

 

 

Pasamos Freixo y por la N221 llegamos a la IC5 (que va paralela a la N221) que nos llevaría hasta Mogadouro, Sendim, Prado Gatâo y Palaçoulo. Fernando va en cabeza porque se conoce bien el camino, René hace de enlace en los cruces y desvíos para que no haya ningún despiste (cierto es que se agradece), el pájaro loco apoyando al guía y al enlace, Luis con su cbf en la retaguardia, y el resto va de relleno haciendo el tresbolillo.

Sobre las 3 nos sentamos a comer el exquisito menú de a doce: arroz con marisco, picoteo de bacalaos y carnes, postre, café y los chupitos digestivos. Los chistes y las risas de la sobremesa hacen imposible perder el sentido ni por un minuto, así que con las mandíbulas doloridas nos dan las cinco y toca hacer el camino de vuelta.

Desandamos unos kilómetros hacia Sendim y por la N221 llegamos al cruce con N221-7 que nos llevaría a Bemposta. El camino se hace difícil al tener el sol de cara y hay momentos en los que se agradece el chip inteligente para no salirte del asfalto. Bajamos hacia el embalse por una carretera estupenda de asfalto y curvas, cruzamos a España y seguimos por la CL-527 hacia Fermoselle, donde hacemos la parada de repostaje de las máquinas.

Continuamos la marcha hacia el cruce de Cibanal y por la ZA-315 pasamos el pantano de La Almendra, y con la noche encima llegamos a Ledesma. Aquí nos adentramos en el pueblo y cogemos la SA-CV-122 hasta Villarmayor, recién asfaltada y todavía sin pintar, con lo que la única referencia era el piloto rojo de la moto que llevas delante. Arribamos a la civilizada carretera CL-517 de Vitigudino que llevaba bastante circulación y con las ganas de llegar que teníamos algún adelantamiento se hizo con apuros.

Sobre las 7:30 llegamos a Salamanca con 360 km recorridos con unas buenas máquinas y una inmejorable compañía, 7 motos y 11 meseperos: David y Consuelo, Luis Alberto y Jimena, José Angel y Nines, René y Lourdes, Nieves, Fernando y Luis.

Y como siempre, ha sido un placer rodar con esta tropa mesepera.
 

Luis

 

 

 

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